jueves, 29 de octubre de 2020

Nuestros hacedores: José Gallo, el paranaense que descolla en silencio

 Teníamos que elegir entre rememorar ciclos pasados o dedicarnos a buscar

con la lupa en la mano a esos pequeños grandes constructores que tenemos

en Entre Ríos, que son muchos afortunadamente. Sin embargo, su natural

modestia hace que gran parte de la afición no los conozca, o bien los

identifique a través de una máquina o un piloto. Vamos a intentar poner

un poco de justicia con estos artesanos.

Distintas etapas de la vida de José "el Tano"Gallo en el TC 850. La tarde de su consagración, con Gustavo Francois
arribando a milésimas de los tres que se repartieron el podio en Paraná. Arriba derecha: la larga pero  poco
fructífera época donde construyera, atendiera y preparara los dos autos para Mariano Mendiburo y su hijo. Abajo,
izquierda, uno de sis motores de los Fiat 600, que levan las tapas pintadas de naranja como sello distintivo. A la
derecha, la tan esperada victoria, que llegó en la dobre jornada en Concordia el año pasado, con Pablo Morales
al volante.



Es que sin su silenciosa tarea, el automovilismo provincial y zonal no podría

llevarse a cabo. De paso, actualizamos ese vigente mito que narra de la calidad

de nuestros constructores y de la innecesaria búsqueda de chasis elaborados

en la provincia de Buenos Aires y hasta en el extranjero de la que suelen

versar los jóvenes (y no tanto) entusiastas del deporte motor.


Todos los que anduvimos por los boxes alguna vez, conocemos a José Gallo "el

Tano"...¿Pero porqué le dirán el Tano? ¿Será cierto que habla italiano a la

perfección? A todas estas preguntas respondió el constructor radicado en la

ciudad capital de esta provincia.


El contacto fue a través de las redes. La pandemia obligó a todos a modificar la

forma de trabajar, aunque eso no quiere decir que José se quedó con las manos 

cruzadas ¡Todo lo contrario!


Vayamos al grano. Le pedimos José una introducción, algo sobre sus orígenes

en el deporte de los fierros.


"Vengo de una familia fierrera. Todo empezó con un tío, hermano de mi

madre. Recién llegado de Italia entra a trabajar en la Chrysler (que 

fabricaba las Dodge) en San Justo.


Soy nacido en la capital. Mi tío trabajando en la fábrica se involucra con

el equipo oficial, se une al grupo de los motoristas de la Comisión de

Carreras Chrysler. 


Un año más tarde abre su propio taller así que le llevaban los motores

Valiant de todo el país prácticamente para que los arregle. Ahí entro yo

a husmear a eso de los 8 años y quedo para siempre pegado a los fierros"


- Mirá vos, que interesante... ¿Cómo sigue esta historia de película?


" Mi tío en los años 70 arma un Fiat 128 IAVA, fue la primera experiencia

mía porque yo siempre estaba con él en todas las cosas y lugares. La

experiencia en el Turismo Nacional me lleva a tomar una decisión que a

la postre fue clave en mi vida. Entré a estudiar en una Escuela de Aeronáuti-

ca que se llama INAC (Instituto Nacional de Aviación Civil) que estaba

ubicada en la Séptima Brigada Aérea con base en Morón.


Me recibí de mecánico aeronáutico, aunque seguía ligado a todo lo que sea

automovilismo. En los años 80 se presenta la oportunidad de trabajar en

el Turismo de Carretera en el auto de Hugo Piccinini, el taller estaba en un

barrio de Buenos Aires llamado Villa Insuperable.


Arrancamos preparando un Falcon y años después cambiamos por una

Dodge."


- ¿Pero cómo es que te radicaste en Paraná?


"Bueno, son esas cosas de la vida. En los años '90 mientras estaba acá

por razones de trabajo conocí a la que es ahora mi esposa. Llegué a

Paraná y no me fui más."

Marzo de 1972. Juan Manuel Bordeu prueba por primera vez una Dodge GTX cupé de los hermanos Bellavigna,
con una trompa de Baufer. El auto que "jubilaría" al Valiant para siempre. No podemos asegurar que en algún
lugarcito del "17 de octubre" (hoy autódromo Oscar y Juan Gálvez) un pibe de menos de 10 años estaba atento
a esta máquina y estaba también decidiendo el destino de su vida. el mismo de su tío. armador y preparador. (ima-
gen de "Parabrisas Corsa")


José nos cuenta toda su trayectoria en el TC 850, a partir de nuestra pregunta

obligada ¿Cómo es que se relaciona con el automovilismo entrerriano?


"Eso se dio medio por casualidad. Un amigo también de Buenos Aires se

había radicado por acá. Tenía un Fiat 600 y le gustaban mucho las carre-

ras. Un día me propuso ¿Y porqué no lo armamos para correr?


Acepté el reto y pedí el reglamento del TC 850 entrerriano. Terminamos de

armar y fuimos a Concordia para debutar en la clase "B" y nos fue bien,

salimos segundos. Ese amigo se llama Eduardo Arce y fue una linda

experiencia.


Sin embargo en el año 2000 se me presenta la oportunidad de viajar a

Italia. Cuando volví en el 2008 volvimos a juntarnos para armar y 

correr. Desde entonces nunca dejé de estar en el TC 850.


En el 2010 armamos el anaranjado que vos bien te acordás, ese que

llegó quinto en una baldosa en Paraná cuando debutó con Francois"


Todavía queda más para recordar de aquella época de ilusiones e incertidumbres.

Encarar la construcción de un auto desde cero, partiendo en soledad no es poca cosa.

José reconoce que el paso por la formación aeronáutica, la relación con los 

ingenieros del TC y más adelante, con los de la Fórmula Renault 2.0 en el equipo

que llevara a Hernán Satler a la corona o el intercambio con los italianos y su particular

forma de interpretar lo que debe ser un auto de competición influyeron muchísimo

en su formación. Este primer Fiat 600 "el anaranjado" no contaba con un piloto

definido. Un amigo en común lo puso en contacto con el concordiense (también

por adopción, ya que es puntano de nacimiento) Gustavo Adolfo Francois.


Siempre tan amable, Gustavo no tuvo problemas en atender nuestro llamado para

recordar ese fin de semana.


" Tengo los mejores recuerdos de ese auto y del "Tano". Imagínate, llegamos

a Paraná con apenas unas vueltas que había dado en Concordia para ver

si me adaptaba a este motor (N. de R. los motores del Turismo Pista 1400

siempre fueron estándar).  No conocía el circuito, nunca había rodado en 

Paraná.


Las horas previas eran a pura broma, nadie le tenía fe a ese auto. Me miraban

y me decían "¿Y vás a correr en ese gallinero?" (en alusión a la jaula y

la cantidad de caños supuestamente demás) y para colmo en la vuelta previa

se me sale la escobilla del limpiaparabrisas.


Así que cuando largué no veía ni un metro para adelante (risas) pero me

las arreglé para llegar. Cuando me dijeron que había terminado quinto

no podíamos parar de llorar de la alegría, era demasiado para un debutante.


Cuando nos íbamos veo algo en la Olla y le digo a Petter, que nos hacía la

carburación, pará...era la escobilla que se me había salido, seguía estando 

tirada ahí aunque no me puedas creer"



Por cierto, José no se iba dormir en los laureles. A partir de este logro su trayectoria

fue toda en ascenso, ganándose el respeto de sus colegas en el patio de boxes. Respe-

to que en el caso de los aficionados mutó en admiración a medida que fueron llegando

los podios y el tan merecido primer triunfo.


" Con Gustavo entramos quintos a 962 milésimas, cinco autos en una baldosa,

más no podíamos pedir. Con él hicimos unas cuantas carreras más y después

se lo empezamos a alquilar a Mariano Mendiburo.


A la par, me voy a trabajar con Mariano Werner en su equipo de TC y de

paso me meto un poco en los Fórmula Renault 2.0 pero mi corazón siempre

estuvo en el TC 850 así que tras dos años (2012 y 2013) en las nacionales

regresé al zonal para hacer la campaña que vos bien recordarás con Maria-

no y con su hijo, que también a él le armé un auto"



No es del todo grato el recuerdo de esos años, porque con Mariano estuvo varias

veces a punto de arañar un podio (en dos ocasiones) y amagando en más de

una oportunidad, pero la inexperiencia de Mendiburo no le permitía capitalizar

o "redondear" como dicen los pilotos un buen resultado final. Tampoco los favore-

ció dividir en dos el esfuerzo con el auto para un novato absoluto, que en definiti-

va hizo de Mariano una eterna "gran promesa".


Una vez reorientado el rumbo, ya con Pablo Morales al volante, se sucedieron los

buenos resultados parciales, las furibundas remontadas del paranaense y sus

repetidas incursiones en el pelotón de los punteros, que anunciaron los podios y

el primer triunfo, en Concordia el año pasado. Pudo repetir, teniendo la pole en

las manos para la segunda final, pero se rajó una parrilla de suspensión y Pablo

se quedó con las ganas.

Dos imágenes de aquel gran debut. Piloto inexperto, auto nuevo. Visibilidad nula y un quinto puesto inesperado.
José y sus colaboradores en la foto de la izquierda. Tan histórica fue la jornada que Gustavo guarda una réplica
en escala de este auto, entre sus trofeos más preciados. Fotos de Hugo Barrionuevo.


A todo esto ¿Qué es la vida de José Gallo hoy, en plena cuarentena por la

pandemia?


" Nunca dejé de construir. Hice ocho Fiat 600 para Corrientes y cinco

para categorías bonaerenses. Ya entregué uno para Neuquén también.

En Entre Ríos hice dos para el Standar Victoriense y este que ves en las

fotos es el quinto que armo para categorías de Entre Ríos"


Quedaba solamente una pregunta "en el tintero" y se la hicimos a modo de

despedida. Teníamos que sacarnos la duda.


José...¿Es cierto que hablas el italiano a la perfección como se dice en las

callecitas de los patios de boxes?


"¡Pero claro! (se ríe) Si pasé más de 16 años de mi vida en Italia...

Soy hijo de un italiano y mi tío lo hablaba, no te olvides"



Bueno ahora están avisados. Hay un taller a pocos metros de la avenida Ramírez

 de Paraná. donde un tipo canoso corta cañitos, Un maniático de la

prolijidad que no "amarretea" en cromados, que le encanta el fino arte de

de hacer "pajareras" para las carreras. Guarden respetuoso silencio cuando

entren, pregunten por un tal José "El Tano" y entre los fierros del "fitito" blanco

que está armando para una categoría no entrerriana van a encontrar a un tipo

mucho más sencillo de lo que parece, más alla de la belleza o no de los

interiores de sus autos, diseñados para aguantar un porrazo y no para gustarle

a los aficionados.


Después de todo, como decía el inmortal Juan Manuel Fangio "Un auto puede

no ser lindo, pero no se olviden que deja de ser feo cuando gana"


José es de esas personas que para saludarlas hay que sacarse el sombrero.



Escribe Alex Spizzirri

Fotos de: * Hugo Barrionuevo

                 * Cotos Fotos (revista Acelerando)

                  * archivo personal de José Gallo.



1 comentario:

  1. Desde neuquen y confiando totalmente solicite cotización p construcción de un auto completo y el día 6 de enero o sea al día siguiente de la conversación gire la totalidad del dinero c compromiso de 90 días de entrega a la fecha nov aun no hay precisión de entrega y de acuerdo a investigaciones no sería armado yalcomo comprometió en calidad de elementos. Solo los pongo anoticiados de mi experiencia sumados a consultas varias y han tenido alguna diferencia saludos

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