viernes, 8 de octubre de 2021

TC Pista: Se acercan pero todavía no pueden ganarle

 Desaparecida la F.E. el mote de "la máxima" quedó reservado para el TC

Pista Entrerriano, que en los último meses tuvo un pequeño repunte que

hay que saber valorar en su justa medida, dados los costos "estratosféricos"

que tiene mantener estos motores y estos chasis. Autos nuevos y otros que

han sido convenientemente "aggiornados" para que estén a la altura del

mejor, que continúa siendo el Falcon de Sebastián Reynoso.


Este año no hay con qué darle a Sebastián Reynoso con el Ford de los Bonnín. La foto es de la
final sabatina, cuando los nubarrones anunciaban el chaparrón que llegaría pocos minutos
más tarde.



Sabíamos que en Concordia se iba a dar circunstancias únicas. Es un circuito

que tradicionalmente favoreció a las Chevy, aunque las estadísticas estén

bien parejas en cuando a repartirse los éxitos con los Ford. En el peor de los

casos, se iba a producir un acercamiento y esto fue exactamente lo que 

ocurrió. Otro doblete de Seba, pero sin tanto margen como en otras ocasiones

lo que en cierto modo le da más calor al solitario éxito de Juan Farabello en 

una anterior en Paraná, con una pizca de suerte y otro muy buen Ford.


Pues bien, empezadas las tandas, se notó que tanto Martín Fuentes como 

Roberto Carlos Main estaban más cerca del otrora "imperial" Ford de los

hermanos Bonnín. El TCPER presentó 12 máquinas en su primera salida a

pista y Reynoso estuvo 8 décimas más rápido que Fuentes. Tercero Moine

con el "híbrido" Dodge/motor Ford a 1" 165 y cuarto Juan P. Torreta a 1" 587.


Teníamos un segundo entrenamiento el sábado, en el que apreció la Chevy

roja de "Robert" Main, empezó a afinar el Falcon blanco de Farabello (a 112

nada más) pero Reynoso tuvo un problemita, quedando muy debajo en la

planilla. La hora de la verdad era al mediodía, con la primera clasificación.

Allí volvió a reinar Reynoso (1' 18" 746) con un crono muy lejano al

minuto dieciocho 045 de la primera tanda. Fuentes quedó a 341 y Farabello

ya "en otra liga" a 746. Roberto Main a 981 y tampoco Torreta mejoraba

quedando sexto a 1" 191. A clasificar salieron los 14, con el retorno de César

Pellenc después de muchísimo tiempo.


Ya en las primeras horas de la tarde, cuando salieron a la segunda clasificación.

Reynoso mejoró notablemente (1' 18" 227 a 145, 141 km/h). Pero sin lograr

aproximarse a aquel tiempazo de la primera tanda. Tampoco sus rivales pudieron

mejorar, Roberto Main quedó a 1" 189 y Fuentes a 1" 224.


Párrafo aparte para la primera experiencia de Geraldine Barroso en este trazado.

La oriunda de María Grande en la primera salida estuvo a 12 segundos del mejor

tiempo, fue bajando en cada pasada. En la primera tanda de clasificación quedó

a ocho segundos de la pole y en esta iba también a esa diferencia tratando de

seguir bajando. El entusiasmo terminó en un golpe contra el muro que destruyó

gran parte del chasis, quedando de espectadora para todo el resto del fin de

semana. Lo importante es que ella no sufrió ni un rasguño (ver fotos).


Lo que realmente dejó preocupación fueron los inconvenientes de Juan Farabello,

lejos muy lejos del protagonismo que tuvo en fechas anteriores. El resumen de

las pruebas de clasificación: seis iban a tratar de hacerle frente a Reynoso, los

restantes siete (perdiendo 4 segundos o más por vuelta) iban a acompañar.


El TC Pista fue una de las tres que pudieron hacer la final sabatina con 

normalidad. Los oscuros nubarrones nos tenían desconcertados, porque en

los pronósticos la probabilidad de lluvia era del 10 %. Se la esperaba para la

noche, se adelantó. Sin penalizaciones ni ningún otro artilugio que lo haga

partir atrás, ganarle a "Seba" es casi una utopía. Martín Fuentes en esta

oportunidad se calzó el traje de "muchacho bueno de la película" (al menos

eso creíamos) tratando de hostigarlo, o al menos de seguirlo de cerca.


Pero hubo un "actor de reparto" que no estaba en los planes, Mariano Moine.

Se puso tercero delante de la Chevy roja de Robert Main, Quinto Farabello,

sexto el campeón Main, séptimo Torreta, octavo Schepens y paramos de

contar porque ni siquiera dos vueltas y ya ondeaba la bandera amarilla.


Bianchini... Solia...Almada...Peretti... ¿Quién faltaba? El recién retornado

César Pellenc y el impecable Falcón de la Peña San Salvador. Por lo tanto 

 toda la tercera vuelta la hicieron detrás del A.S. La marcha lenta permite

volver a contarlos, descubrimos que faltaba Juan P. Torreta. Tres giros

nada más y dos autos menos. 


Antes de cumplirse la cuarta se hizo el procedimiento de relargada, con el 

A.S. a toda velocidad entrando en la calle de acceso a boxes y Reynoso

retrasando adrede la hilera, para arrancar de golpe, sin aviso. Esta picardía

le hizo ganar valiosos metros de ventaja con respecto a Fuentes y el resto. 


Mas lamentablemente, solo en las películas de Disney el "muchachito

bueno" logra su cometido. El retraso de Martín Fuentes en la quinta vuelta

no estaba en los guiones (léase cálculos) de nadie. La gente en la terraza de

boxes meneaba la cabeza. La "tradicional" pelea Ford vs Chevrolet se había

frustrado. Pasó segundo Moine, tercero Farabello, tercero Juan Main y

cuarto Roberto, mucho más lejos de los esperado.


¿ Fuentes? Muy retrasado, pasando al Ford amarillo de Bianchini como

con bronca. En la siguiente ronda (la sexta) Farabello dejó atrás a Moine,

Schepens se mantenía sexto - todo un mérito - Mariano Peretti séptimo, 

Sebastián Almada octavo y Fuentes ya estaba noveno, habiendo dado

cuenta del rojo escarlata de Jorge Solia.


Con Reynoso totalmente escapado, en la séptima Fuentes sobrepasó al

Chevy lila de Almada. Mirar como escalaba el Chevrolet azul del

gualeguaychuense con motor de Mammarella era la única alternativa

para no aburrirse. Adelante hubo dos variantes más. Fuentes recortó la

distancia con Roberto Main (otro más con motor Mammarella) y lo

pasó en la décima, dejando en claro que tenía como para estar al

menos detrás del cómodo líder Reynoso.


Schepens cerró mal lo  que hasta la novena vuelta había sido brillante,

perdiendo dos colocaciones y Mariano Peretti con el Chevrolet 400

luego de ser superado por Fuentes, también sucumbió ante un

atento Seba Almada. Tremendo séptimo lugar final para el esforzado

piloto de Basavilbaso, llevando a los puntos al motor de los hermanos

Lucci.


Reynoso, Farabello y Moine al podio, Juampi Main cuarto arribando

siete segundos antes que Fuentes. Sexto Roberto Carlos a tres segundos

de Fuentes, octavo Schepens, noveno Walter Bianchini y décimo Peretti.

El último en completar los doce giros fue Jorge Solia. No fue mala la

cuarta final del año, solo que ese gustito a "más de lo mismo" puede que

empalague, a todos menos a los hinchas de Ford.


Afortunadamente, las doble jornada dan revancha. Borrón y cuenta nueva.

Sin aquellos negros nubarrones, el domingo el tiempo fue impiadoso. Fres-

co y ventoso, con esos golpes de furia que el Dios Eolo manda cada tanto y

que tan de mal humor pone a los pilotos porque les varía las cargas sin

previo aviso (pero cuando el viento en cola los favorece no dicen nada).

Importantes daños en el Falcon de Geraldine Barroso. Concordia no suele tratar bien a los
debutantes. En este caso debemos celebrar que a la joven de María Grande no le
haya pasado nada. Los fierros se arreglan. "Gera" se puso a mirar las finales (derecha)
sin dejar de atender los pedidos de "selfies" de las espectadoras más chiquitas.



La segunda final del TC Pista fue la cuarta en el orden, entre las nueve

finales que se corrieron desde las 9:30 de la mañana. Estaban programadas

siete pero como FRE y F3E suspendieron las sabatinas, corrieron desde esa

desacostumbrada hora. La verdad es que cayó muy bien para los equipos

presentes este adelanto, pero no tanto para el público remolón, acostumbrado

a ver finales a partir de las 11.


Un baldazo de agua helada apenas iniciada la quinta final del año. Seba Almada,

que había sido empujado para arrancar en la vuelta previa, logrando alcanzar la

hilera con lo justo y ponerse en su cajón, se quedó clavado, detenido en el

mismo y la competencia tuvo una baja antes de empezar. Una lástima.


Para los espectadores, no pudo haberse iniciado mejor la segunda final. Fuentes

tenía la clave para arrancar mejor que Reynoso. La 88 defendió muy bien la

cuerda en la última curva, para pasar como cabeza del trencito en la primera

vuelta. Tercero Main y cuarto Moine, novedad aquí porque habían largado

al revés, Moine en el cajón 5 y el campeón en el 6.


Toda la segunda vuelta y todavía seguía en punta el Chevy azul francia de

Fuentes. Dos Ford blancos pasaban a la par. Inesperadamente, Gero Schepens

resistía a los intentos de Farabello. También en la tercera vuelta el manejo

defensivo de Fuentes se anticipaba a toda maniobra de Reynoso. Los hinchas

de Ford se empezaban a impacientar y murmuraban "tapón" pero hasta aquí

todo era válido, inobjetable.


Sin embargo, cuando llegaron a la zona de "la bota" o sea la horquilla alta o

"del tanque de agua" como le dicen algunos nostálgicos el líder era Reynoso.

Todavía seguía tercero Juampi Main, cuarto Moine, quinto Farabello, sexto

Schepens, séptimo Torreta, octavo Pellenc, noveno Peretti y décimo Solia.

No pasaba Walter Bianchini que tenía un importante retraso al momento de

abandonar. El segundo en claudicar había sido Roberto Main, sin paso.


Cuatro vueltas, tres autos menos. Pero había más. Al bajar para cumplir la

quinta vuelta, trompo de J.P. Main. El Falcon amarillo y rojo quedó atravesado.

Al parecer se le agarró el motor porque quedó ahí, fue removido a un lugar

menos peligroso y luego se trabajó para tapar el aceite en la pista.


Una vuelta entera en estas condiciones, pasaron para cumplir la sexta. La

bandera amarilla para advertir el peligro apareció en la séptima vuelta. Si bien

no era en la zona de frenaje, las manchas estaban en plena zona de tránsito, la

parte media de la última curva. Acá le damos la derecha a las autoridades, no

era necesario que ingrese el A.S. La carrera continuó con un nuevo tercero

(Farabello) por delante Moine y con Schepens acosado por Torreta. Los dos

buscando el quinto lugar. Quedaron entonces séptimo Pellenc, octavo Peretti y

noveno Solia, que no tenía un ritmo muy alentador.


Dos grandes duelos. Reynoso dominando a Fuentes, sin sacarle demasiado y

¡Moine! Con ese espíritu que lo caracteriza, había recuperado el tercer puesto

ante Farabello. Muy evidente, los dos motores Ford estaban parejos. Iban

ocho vueltas.


En la novena, la pequeña luz de Reynoso quedó reducida, se encendía la

esperanza de un final mano a mano. El solo hecho de que el Ford nro. 101

no se haya cortado ya era un aliciente... ahora quedaba por verse si en las

restantes tres vueltas Fuentes iba a lograr colocarse a la cola nuevamente.

Juan P. Torreta había liquidado el duelo con Schepens, Y Farabello acosaba

a Moine. En la décima el gualeguaychuense se pondría otra vez tercero.


Schepens pasó retrasado en este giro. Ya había perdido dos posiciones y por

la escasa velocidad que llevaba (como si la caja se hubiese quedado trabada)

Mariano Peretti se le acercaba. Y así llegamos al momento de la definición.

La oportunidad que tanto esperó Fuentes se presentó desde unos metros

antes de ingresar a la última vuelta. Jorge Solia no acertó a darle paso a

Sebastián Reynoso cuando se aprestaba a sacarle la vuelta. Hubo un titubeo,

un levantar apenas el pie del acelerador. Lo suficiente como para que Fuentes

se le ponga a la cola. Quedaba una vuelta y conociéndolo a Martín, él se la

iba a jugar.


Eligió la misma zona donde se le anticipara Reynoso a él, es decir  "la bota" y

no le salió. No pudo "contener al indio" (hay que estar en el lugar de él con las

pulsaciones galopando) y decide probar por un lugar imposible, la parte interior

de la horquilla alta. Reynoso se defiende cerrando su línea, lógicamente. La

Chevy para no renunciar sube dos ruedas al piano y "un poco más allá" del

mismo como decía el relator de TC recientemente fallecido. Ninguno de los

dos quiso levantar y el toque fue una consecuencia lógica.

Nunca habíamos visto a Reynoso acosado o incluso superado (en las primeras vueltas) en un
mano a mano y el autor de este acoso, hostigamiento o ilusión de paridad fue Martín Fuentes.
Clara señal de que está por buen camino.





Se desacomodó el Falcon, se cruzó. Alcanzó a frenar Fuentes pero ya era tarde.

Lo dominó bien, con los justo Reynoso y llegó "derrotado" a la línea de meta en

segundo lugar. La victoria de Fuentes "no valió"... la devolución del puesto era

cantada y llegó. Farabello a 18 segundos completó el podio, cuarto a 23 Moine,

quinto Torreta a medio minuto, sexto Pellenc, séptimo Peretti, octavo Schepens,

noveno a una vuelta Solia y se terminó.


Doblete de Reynoso, sabor agridulce de los espectadores porque el final que

vieron (festejaron en vano) no fue el esperado, pero la penalización estuvo

bien. No fue un sobrepaso válido. Ahora habrá que enderezar fierros y pensar

en la próxima. Todavía no se le pudo ganar en el mano a mano a Reynoso.

Apareció el valiente, se le encabritó el caballo. Un paso adelante, por más 

que los espectadores no puedan advertirlo. Cada cual con su corazoncito.




Producción integral de Ale Spizzirri (@Rumbalpodio)



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